Han transcurrido dos décadas desde el asesinato de Óscar Leonardo Salas Ángel, estudiante universitario y oriundo del municipio de Líbano, Tolima, un crimen que continúa marcado por la impunidad y el dolor de una familia que no ha dejado de exigir verdad y justicia.
Óscar Salas murió en 2006 durante una jornada de protesta en la Universidad Nacional de Colombia, luego de ser impactado por un proyectil “recalzado” presuntamente disparado por miembros del entonces Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad). La lesión le causó la muerte y convirtió su caso en uno de los símbolos de la violencia estatal contra la protesta social en el país.
Pese a la gravedad de los hechos, la investigación fue archivada durante años. En el proceso se denunciaron irregularidades, desaparición de pruebas clave y la falta de responsables judicializados, lo que profundizó la sensación de impunidad.
Hoy, el caso ha sido retomado por la Fiscalía 128 Especializada en Derechos Humanos, que adelanta una reconstrucción de los hechos como parte de un nuevo intento por esclarecer lo ocurrido. Para la familia de Óscar, especialmente para su madre, este avance representa una esperanza renovada en la búsqueda de verdad.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han reiterado que este proceso no solo es fundamental para hacer justicia en el caso de Óscar Leonardo Salas, sino también para enfrentar la impunidad estructural que ha rodeado durante años los crímenes cometidos contra estudiantes y manifestantes en Colombia, y avanzar en garantías de verdad, justicia y reparación para las víctimas.





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