En Ibagué, tener un taxi se ha vuelto una carga más que un sustento. Más de 300 vehículos están en venta, según datos del gremio, y la lista sigue creciendo. El motivo: una combinación de factores que están ahogando a conductores y propietarios, quienes aseguran que la actividad dejó de ser sostenible.
“El gremio está colapsando. Yo tengo registrada una lista de 105 taxis con aviso de venta en los panorámicos, pero son muchos más. Otros los ofrecen por debajo de cuerda. Ya no da”, afirma José Adenis Ramírez, vocero de los taxistas en la ciudad.
Plataformas, motos y tarifas irrisorias
La situación no es nueva, pero sí más aguda. Lo que comenzó con el ingreso de plataformas como Uber, se ha multiplicado con la llegada de apps que ahora también permiten transporte en motocicletas. “Didi, InDriver… ya no es solo carro, es en moto, y eso está desbordado. Cobran tarifas tan bajas que incluso algunos motociclistas rechazan carreras. Así no hay forma de competir legalmente”, lamenta Ramírez.
La consecuencia directa es una caída drástica en los ingresos diarios. “Antes se hacía la cuota. Ahora, ni eso. Los conductores están desesperados”, añade.
Piratería sin control
El gremio también apunta a la falta de controles reales frente al mototaxismo y la piratería, fenómenos que –según denuncian– siguen creciendo sin sanción. “No hay comparendos para motos. Vemos cómo hay veedores que impiden los operativos, quieren pasar por encima de la ley. Esto no solo ocurre en Ibagué, es a nivel nacional, y está acabando con una industria entera”, explica el vocero.




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