Un julio infernal azota al departamento del Tolima. En apenas unas semanas, 36 incendios forestales han arrasado con más de 165 hectáreas de vegetación, dejando cicatrices visibles en cerros, bosques y zonas agrícolas de la región. La emergencia ha obligado a activar alertas rojas en seis municipios y naranjas en otros catorce, mientras el termómetro supera con frecuencia los 36 grados centígrados en zonas como El Espinal, Natagaima y Guamo.
La crisis, que afecta tanto al medio ambiente como a las comunidades rurales, ha sido monitoreada por la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo de la Gobernación del Tolima. Según reportes oficiales, los municipios de Alpujarra, Dolores, Guamo, Natagaima, Saldaña y San Luis enfrentan el mayor nivel de alerta por el riesgo de nuevos focos de fuego.
Aunque algunas conflagraciones como la de Coello ya fueron controladas, las llamas reaparecieron en Honda, Armero, Natagaima y Líbano a inicios de esta semana, evidenciando que el suelo seco, las altas temperaturas y los vientos siguen alimentando un escenario de riesgo permanente.
“La vigilancia es continua y los organismos de socorro están en máxima alerta. Pero también se necesita conciencia ciudadana: evitar quemas, denunciar cualquier humo y cuidar nuestros recursos naturales”, explicó Ericka Lozano, secretaria de Ambiente del Tolima.
Con la vegetación cediendo ante el fuego y las temperaturas al alza, el llamado es claro: proteger la vida, los bosques y el futuro de un departamento que hoy más que nunca necesita acciones urgentes frente al cambio climático.




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