La protesta convocada este martes contra las tarifas de Empolerida ESP fracasó por falta de asistencia. La jornada, liderada por los exfuncionarios Ángel López y Roferty Salazar, buscaba rechazar el ajuste tarifario con una «quematón» de recibos y la conformación de una asamblea permanente, pero también tenía un tinte político al intentar avivar una posible revocatoria del alcalde Luis Carlos Amézquita.
A pesar de la baja participación, el alcalde Amézquita, el gerente de Empolerida, Ricardo Ortiz, y el secretario de Gobierno, Diego Castillo, acudieron al lugar para dialogar con los ciudadanos. Explicaron que el ajuste tarifario responde a la necesidad de equilibrar las finanzas de la empresa, tras más de una década sin actualizaciones en los cobros.
Empolerida también instaló un punto de atención, resolviendo dudas y reclamos de más de 40 usuarios. La administración municipal reiteró su disposición al diálogo para garantizar la prestación eficiente de los servicios públicos en Lérida.





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