A casi una década del escándalo que avergonzó al deporte colombiano, el exalcalde de Ibagué, Luis H. Rodríguez, rompió el silencio. En un acto público de contrición, ofreció disculpas a la ciudad y al país por su papel en el desfalco de los Juegos Nacionales 2015.
Rodríguez, quien fungió como alcalde durante el periodo en que se gestó el entramado de corrupción, reconoció su responsabilidad y admitió haber recibido 70 millones de pesos provenientes del esquema fraudulento. Según afirmó, el dinero ya fue devuelto a las autoridades.
“Pido perdón a Ibagué y a Colombia. Confié en las personas equivocadas. Fui traicionado”, expresó el exmandatario, en un tono que mezcla remordimiento y acusación.
Entre los señalados, el nombre del abogado Orlando Arciniegas vuelve a ocupar titulares. Rodríguez lo responsabilizó directamente como el cerebro de las irregularidades, recordando que Arciniegas era su asesor en el Palacio Municipal y tenía a cargo procesos cruciales para la contratación de las obras deportivas.
El daño causado por la corrupción fue profundo: las obras quedaron inconclusas, los escenarios deportivos nunca se entregaron y la ciudad perdió una oportunidad histórica de consolidarse como potencia deportiva. La indignación ciudadana no se hizo esperar en su momento y las secuelas aún persisten.
El pronunciamiento de Rodríguez hace parte de un acuerdo con la Fiscalía General de la Nación, dentro del cual se comprometió a colaborar con la justicia y a reparar parcialmente el daño causado. Aunque muchos actores del caso ya enfrentaron procesos judiciales, el clamor de la ciudadanía sigue siendo el mismo: justicia plena y reparación integral.
Ibagué aún espera escenarios deportivos dignos. Y aunque las disculpas del exalcalde marcan un gesto simbólico, para muchos, el perdón llegará solo cuando se repare de verdad el daño a la ciudad y al deporte.





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