“No trabajamos para que nos vean, trabajamos para vivir. Y ya no podemos más.”
Con esta frase, una de las madres cabeza de hogar, contratista del operador Mi Pequeño Mundo, resume el drama que viven más de 100 mujeres que hoy alzan su voz exigiendo justicia y dignidad.
Desde hace dos meses no reciben su salario, a pesar de cumplir puntualmente con sus funciones en zonas rurales de difícil acceso. Han seguido viajando a veredas, costeando pasajes con lo poco que les queda, enfrentando hambre, deudas, enfermedades sin tratamiento y la amenaza constante de perder sus viviendas por falta de pago. La situación es crítica: muchas ya no tienen cómo alimentar a sus hijos, pagar arriendo ni cubrir lo básico.
Hoy, 31 de julio, dijeron ¡BASTA!
En municipios como Líbano, Villahermosa y Casabianca inició un paro indefinido. No continuarán prestando servicios hasta que se les garantice el pago de sus honorarios, y denuncian el silencio tanto del operador como del ICBF, quienes se culpan mutuamente sin dar una solución concreta.
Además, 469 niños y niñas se verán directamente afectados: no recibirán refrigerios ni complementos alimentarios por la suspensión de actividades. La calidad del servicio también ha sido cuestionada por las trabajadoras, quienes manifiestan sentirse desbordadas, desmotivadas y abandonadas.
Hoy, estas mujeres piden ser escuchadas. Piden respeto por su labor, por sus derechos y por sus familias.
Exigen que el ICBF y el operador respondan ya. ¡No más excusas, queremos soluciones!




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